martes, 8 de julio de 2014

Vicente


El 13 de enero de 1.973 aterricé en Asunción en medio de una tremenda tormenta. Me sorprendió ver que las calles parecían ríos y mucha gente se descalzaba para pasar de una acera a otra. Comenzaba mi vida profesional en Paraguay, que se extendería en el tiempo durante casi 20 años más.

Solía viajar frecuentemente a visitar las sucursales del Banco de Asunción donde trabajaba. A mediados de junio de 1983 venía de Ciudad del Este hacia Asunción y, como solía ser habitual, escuchaba una emisora de radio de los Capuchinos de Asunción, llamada Radio Cáritas. Se me encogió el corazón ante lo que estaba escuchando. Un sacerdote español, Vicente Hondarza, había sido asesinado y martirizado en Perú.

En medio de la emoción me vinieron recuerdos de Vicente: su sonrisa, su forma patosa de correr y dar patadas al balón, sus hombros anchos y su estatura grande comparada con los críos que estábamos a su alrededor. En esos momentos comencé a rezar por su alma. Estaba convencido de que su mochila estaba muy cargada de buenas obras y de que, si había visto el rostro de Cristo en tantos pobres y explotados, su encuentro definitivo con El debió ser realmente glorioso.

Vicente, esta página es tu página y no te olvidaremos.

1 comentario:

  1. Hola Pepe: He disfrutado viendo que hay un compañero más que se ha animado a escribir en el blog. Enhorabuena. Todo es hasta empezar. Hoy, al leer ese recuerdo de Vicente, se me han saltado las lágrimas. Algún día contaré otras anécdotas admirables de su vida...

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